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El 47% de las pymes admiten que les cuesta adaptarse a la política de cumplimiento normativo

November 14, 2018

El 47 por ciento de los participantes en el Primer Diálogo de Compliance ASCOM, celebrado el pasado jueves en el Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB) -todos representantes de las asociaciones empresariales PIMEC y Foment del Treball-, admitieron, en una encuesta, que les cuesta adaptarse a la política de cumplimiento normativo impuesta por el legislador.

La pregunta que se les planteó era si las empresas están preparadas para afrontar esos retos.

La respuesta fue negativa porque, para los asistentes, en general, “no se tiene en cuenta que somos un país de empresas pequeñas, y que este tipo de reformas les imponen esfuerzos excesivos y difíciles de acometer”.

Sin embargo, un 41% reconoció que la opinión pública es cada vez más consciente de la necesidad de empresas con un alto compromiso ético, y consumidores y mercados recompensan a las empresas que se sumen a este compromiso.

Para Luis Viguera, secretario de la Junta de Patronato de PIMEC y director de su sectorial de servicios de salud y sociales, es evidente que “si no sigues este tipo de políticas de ‘compliance’ pierdes competitividad en el mercado. Aplicarlas es difícil para la PYME, pero la solución no está en tirar las normas, sino en hacer una mejor adaptación de ellas”.

 

 

· BIEN APLICADO, ES UN FACTOR DE EXCELENCIA

· ENFOCARLO A LA GESTIÓN DEL RIESGO

· LA ADMINISTRACIÓN DEBE AYUDAR

 

BIEN APLICADO, ES UN FACTOR DE EXCELENCIA

 

Alerta Viguera que si la aplicación del ‘compliance’ “deriva en una práctica defensiva de la empresa, podemos tener un problema. Hay que pensar que, bien aplicado, el ‘compliance’ es un factor de excelencia”.

Por su parte, Iris Molina, responsable del Departamento de Conocimiento y Formación en Foment del Treball, añade que “No se ha informado bien a la empresa sobre lo que es realmente ‘compliance’. Hubieran hecho falta consultas previas para poder adecuarlo a la realidad y a la opinión real del empresariado, en lugar de consultar al empresariado en el final del proceso”.

Sobre el grado de concienciación de los empresarios en esta materia, Molina indica que “es innegable que cada vez se valora más la honestidad de las empresas. Es una herramienta interna muy valiosa”.

 

ENFOCARLO A LA GESTIÓN DEL RIESGO

 

Sin embargo, Viguera indica que “los empresarios sabemos identificar y enfrentarnos a la gestión del riesgo y el ‘compliance’ debería enfocarse desde esta perspectiva. No se puede conectar con el empresario si se realiza un acercamiento muy legalista porque provoca rechazo. Hay que hay que explicarle este concepto de una forma más amable, garantizarle que exista una proporcionalidad entre la precaución y los riesgos”.

El papel de la gran empresa debe ser el mismo en opinión de dos ponentes.

“Las empresas grandes deberían asumir un cierto liderazgo y acompañar al resto. La verdad es que hubiera sido más fácil regular bien para que las pymes no tuvieran problemas al aplicar el ‘compliance’” asegura Viguera, mientras que Iris Molina añadía que “las grandes empresas deben ayudar mostrando y enseñando al resto sus buenas prácticas”.

 

LA ADMINISTRACIÓN DEBE AYUDAR

 

Para la representante de Foment del Treball, “es imprescindible que la Administración aporte herramientas y ayudas a las empresas para que puedan acogerse a estas medidas”.

Francisco Luis Bonatti, vicepresidente de la Sección de Compliance del ICAB y vocal de la Junta Directiva de ASCOM, moderó este primer Diálogo de Compliance.

Para el experto, “el ‘compliance’ de maquillaje no funciona, debe tener un sistema de respuesta detrás. Lo importante no es hacer algo, lo importante es hacerlo bien”.

Bonatti señaló, además, que es necesario que se “establezca un marco que permita a la PYME y empresas no cotizadas cumplir con los requisitos exigidos para exonerarlas de cualquier responsabilidad penal. Que puedan prevenir sus riesgos penales corporativos, pero sin lastrar sus recursos”.

Recientemente a Asociación Española de Compliance (ASCOM) e Iberdrola han suscrito un acuerdo de colaboración por el que ambas entidades pondrán en marcha el I Programa para el desarrollo de sistemas de ‘compliance’.

Esta iniciativa tiene como objetivo extender a pequeñas y medianas empresas (pymes) y organismos públicos las mejores prácticas de prevención del fraude y la corrupción, que Iberdrola ya aplica a través de su sistema de cumplimiento.

El programa estará liderado por expertos cualificados y permitirá a pymes y entidades públicas sentar las bases para implementar sus sistemas de ‘compliance’, promoviendo su certificación externa conforme a la norma UNE 19601. Iberdrola y ASCOM impulsan esta iniciativa convencidas de que el desarrollo de prácticas de cumplimiento se ha convertido en un requisito prácticamente imprescindible en el mundo empresarial y, por tanto, en un factor de competitividad.

La formación se impartirá con contenidos teóricos y prácticos.

Los participantes, además de asistir a sesiones presenciales en grupo, tendrán también sesiones prácticas individuales, en las que irán avanzando en la elaboración de su propio plan de cumplimiento.

En esta primera edición, la iniciativa se llevará a cabo en tres comunidades autónomas: País Vasco, Navarra y la Comunidad Valenciana.

Asimismo, está previsto que participen, en un primer momento, unas 30 organizaciones y que el programa se amplíe en próximas ediciones, tanto en número de participantes como en regiones.

El I Programa para el desarrollo de sistemas de cumplimiento dará comienzo el próximo mes de noviembre y se prolongará hasta julio de 2019.

Durante este periodo de tiempo, su ejecución será supervisada por un Comité de Seguimiento, en el que participarán la presidenta de ASCOM, Sylvia Enseñat de Carlos, y el director de Cumplimiento de Iberdrola España, Fernando Fraile.

Por su parte, Agustín Born, director en la editorial Lefebvre, entidad organizadora de estos diálogos junto con el ICAB, señalaba que “la vigilancia y la aplicación de políticas de ‘compliance’ en la PYME recae por lo general en asesores y despachos, que se han convertido en sus ‘compliance officers’. Para poder facilitarles esta labor, hemos avanzado mucho en soluciones que automatizan esos procesos, liberando tiempo del asesor para que concentre su esfuerzo en aportar valor añadido real a la empresa”.

 

Fuente: confilegal.com

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